El pueblo originario de Santa Úrsula Coapa, junto a diversas organizaciones y colectivos solidarios, alertaron que el Mundial de Fútbol FIFA 2026 (con el Estadio Azteca como sede principal) profundizará procesos de gentrificación, desplazamiento forzado y despojo en la Ciudad de México, que ya se han impulsado en administraciones anteriores.
En un posicionamiento público, los denunciantes señalan que el megaevento deportivo representa una oportunidad para acelerar la “limpieza social” y el encarecimiento de la vida en zonas populares cercanas al Coloso de Santa Úrsula. Entre las consecuencias advertidas destacan:
– Desplazamiento forzado de familias, comunidades y pueblos originarios.
– Despojo de bienes comunes, como el agua (con denuncias previas de concesiones a empresas como Televisa y escasez en la zona).
– Contaminación derivada de obras y eventos masivos.
– Alza explosiva en rentas: según la presidenta de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), Jenny Althair Rivas Padilla, la demanda de alquileres ha aumentado hasta un 155% a nivel nacional por el Mundial, con impactos directos en CDMX, Guadalajara y Monterrey, lo que agrava la turistificación y expulsa a residentes de bajos ingresos.
Los colectivos exigen medidas concretas para mitigar estos efectos:
– Regulación estricta de plataformas como Airbnb.
– Renegociación de los impuestos y beneficios fiscales con la FIFA.
– Instalación de una mesa de monitoreo permanente que vigile las afectaciones por gentrificación y turistificación en la capital.
“El Mundial no es fiesta para todos: se enriquece a costa del despojo y la expulsión de los pueblos”, afirman los manifestantes, quienes han realizado protestas, murales y llamados a boicot en las inmediaciones del Estadio Azteca. Vecinos de Santa Úrsula Coapa han denunciado desde hace meses construcciones irregulares, expropiaciones de pozos y falta de consulta previa, todo en el marco de las remodelaciones y preparativos para el torneo.
