Lo que comenzó como un viaje de trabajo terminó convertido en uno de los casos más dolorosos y enigmáticos para decenas de familias. A 16 años de la desaparición de un autobús de la empresa Pirasol, la incertidumbre y la falta de respuestas continúan marcando a quienes siguen en la búsqueda de sus familiares.
En 2010, Rafael Rodríguez García, chofer de la unidad, salió rumbo a Tamaulipas junto a otras 32 personas que viajarían a Estados Unidos para laborar. El tiempo pasó y nadie recibía una actualización de en dónde y cómo se encontraban sus familiares, fue ahí que se denunció el caso.
Tras reportarse la desaparición, el autobús fue localizado en la comunidad de Valdez; sin embargo, antes de que pudieran recabarse pruebas, la unidad fue modificada, lo que comprometió posibles indicios clave para la investigación. Desde entonces, no se ha vuelto a saber del paradero de Rafael ni de los pasajeros.
Uno de los últimos indicios del caso proviene de una llamada realizada al hotel donde se hospedarían los trabajadores en Estados Unidos. De acuerdo con los familiares, en esa comunicación se informó que habían sido detenidos por policías. Después de ese momento, no hubo más contacto.
El caso, lejos de avanzar, se ha visto rodeado de irregularidades, señalan familiares de los desaparecidos.
Actualmente, la empresa Pirasol dejó de existir y su propietario desapareció sin rendir cuentas por lo ocurrido. A esto se suma la actuación de las autoridades, que ha sido señalada por las familias como deficiente. Denuncian que los expedientes han sido extraviados y que, en reuniones oficiales, en lugar de recibir información sobre avances, son las propias autoridades quienes les preguntan a ellos qué han logrado investigar.
La Fiscalía de San Luis Potosí ha indicado que sus facultades son limitadas al tratarse de hechos ocurridos en otro estado, mientras que en Tamaulipas, aseguran los familiares, no han encontrado respuestas claras ni resultados concretos.
En el marco del aniversario, familiares de las víctimas se reunieron en el centro de Ciudad Valles para colocar carteles con los rostros de los desaparecidos y compartir información sobre el caso. Insisten en que estas acciones buscan mantener viva la memoria y evitar que la desaparición caiga en el olvido.
“No vamos a dejar de buscarlos”, expresa Aldaneli Cruz Balderas, esposa de Rafael, quien destaca que con el paso del tiempo el caso ha perdido visibilidad, por lo que cada año levantan la voz para exigir justicia y generar conciencia sobre la problemática de desapariciones en el país.
A 16 años, la ausencia sigue intacta. Las preguntas permanecen sin respuesta y la búsqueda continúa, impulsada únicamente por la esperanza de saber qué fue lo que realmente ocurrió.
