Operar con niveles de ruido por encima de lo establecido terminó con la suspensión de un restaurante-bar ubicado en Villa de Pozos, donde fueron colocados sellos de clausura como parte de una intervención de la autoridad ambiental.
El establecimiento se encuentra sobre avenida Julián de los Reyes y deberá permanecer sin actividades mientras atiende las observaciones realizadas durante la revisión, entre ellas las relacionadas con su documentación ambiental y permisos municipales.
El procedimiento se desprendió de una inconformidad ciudadana por el ruido generado en el lugar. Posteriormente, personal de Gestión Ambiental realizó las verificaciones correspondientes para determinar si el establecimiento cumplía con los parámetros permitidos.
La regulación contempla para comercios e industrias un límite de 68 decibeles durante el día y 65 durante la noche. Cuando estos parámetros son rebasados, los responsables pueden enfrentar sanciones que van desde multas hasta la suspensión de la licencia ambiental.
En este caso, además de corregir la emisión de ruido, el negocio tendrá que poner en regla su situación administrativa antes de poder retomar sus actividades.
