Las laterales de la Carretera 57 esperaron durante años una atención que debió llegar mucho antes por parte del ayuntamiento de San Luis Potosí. Que el Gobierno del Estado asumiera esta responsabilidad es un paso que debe reconocerse.
Sin embargo, una obra pública no se justifica únicamente por iniciarse; debe ejecutarse con calidad, seguridad y planeación.
La rehabilitación de las laterales presenta tramos inconclusos y cuestionamientos sobre la calidad de los trabajos. A ello se suma la necesidad de aclarar públicamente las cifras del costo de la obra reportadas por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, para que la ciudadanía conozca con precisión cuánto se ha invertido y en qué conceptos.
El reciente fallecimiento de un motociclista, en circunstancias que han generado preocupación social respecto de las condiciones de la vialidad, vuelve todavía más urgente revisar técnicamente la obra y determinar responsabilidades conforme a la evidencia y a la ley.
La sociedad exige resultados: un plan de trabajo ordenado con fechas claras de conclusión, corrección de puntos peligrosos y una indemnización justa y sensible para la familia del fallecido, de acuerdo con lo legalmente procedente.
San Luis Potosí necesita obras que resuelvan problemas, no trabajos que los trasladen o los prolonguen. La Carretera 57 y los potosinos merecen una solución completa, segura y de calidad.
