¿En cinco años se hizo lo que no se hizo en 40?
Esa pregunta quedó flotando después del Quinto Informe de Gobierno de Ricardo Gallardo Cardona, pues él mismo señaló que su administraciónya le ganó a muchas.
Hay algo que Gallardo consiguió y que sería absurdo no reconocer: construyó una marca política. Su nombre está en las obras, en los boletines, en las redes sociales, en los eventos y prácticamente en cualquier conversación donde aparezca el Gobierno del Estado. Si la política también es comunicación, ahí hay un capítulo que el gobernador puede presumir.
Y obras, también hay.
El Gobierno del Estado presume una inversión de 27 mil 600 millones de pesos en proyectos para los 59 municipios. La cifra impresiona. Al menos lo suficiente para que uno deje de contar con los dedos y empiece a buscar la calculadora.
Pero aquí comienza la parte incómoda.
Porque una cosa es saber cuánto dinero se invirtió y otra es preguntarse cómo se decidió dónde ponerlo. Y ahí es donde aparecen algunas dudas sobre la manera en que se ejerce el poder en San Luis Potosí.
¿Recuerdan el 2025? El alcalde de Catorce anunció su incorporación al Partido Verde y explicó que esto le permitiría buscar mayores apoyos para su municipio.
La declaración puede tener muchas lecturas. Una de ellas, quizá la más incómoda, es preguntarnos si para obtener más apoyo del Gobierno del Estado también hay que acercarse políticamente al grupo en el poder.
Y eso me recordó una historia que me contaron. Allá por el 2017, según la anécdota, un alcalde habría negado apoyo a una escuela porque en esa colonia no habían votado por él.
No tengo aquí los documentos para convertir aquella historia en una verdad histórica. Es una anécdota y como tal debe quedarse.
Pero sirve para plantear una pregunta bastante actual: ¿qué tanto hemos cambiado?
Porque una cosa es tener aliados políticos. Otra, muy diferente, sería que una persona tuviera que ponerse una camiseta partidista para conseguir que su municipio reciba atención.
Y aquí conviene hacer una pausa….
Sería demasiado fácil señalar lo que no nos gusta. También sería poco serio. Las obras existen y están en los 13 capítulos del informe del Gobierno del Estado de SLP.
Ahí están las nuevas autopistas San Luis Potosí-Querétaro y San Luis Potosí-Matehuala, que juntas representan, de acuerdo con las cifras oficiales, una inversión pública y privada de 44 mil millones de pesos.
La autopista San Luis-Matehuala contempla 118.4 kilómetros y una inversión privada de 22 mil millones de pesos. También está el Megapuente de Circuito Potosí y bulevar Valle de los Fantasmas, con una inversión de 390 millones de pesos.
Y luego está el paso a desnivel de Circuito Potosí y avenida de Las Torres, construido, según el informe, en apenas 100 días y con una inversión de 250 millones de pesos.
Son obras que se ven. Y cuando una obra se ve, resulta difícil decir que no existe.
La discusión está en todo lo demás.
Porque el Gobierno de Gallardo no solamente ha construido carreteras y puentes. También construyó una forma muy particular de comunicarse con los potosinos.
Cuando ocurre una detención importante, aparece una persona desaparecida o algún asunto de seguridad se convierte en noticia, muchas veces es el Gobierno del Estado quien aparece primero frente al micrófono.
Y aquí la pregunta no es si el gobernador puede informar. Claro que puede.
La pregunta es otra: ¿por qué en algunos temas el Ejecutivo termina siendo la primera voz, cuando existen instituciones que tienen atribuciones específicas para investigar, procurar justicia o informar sobre determinados asuntos?
La diferencia parece pequeña, pero no lo es.
Informar es decir qué ocurrió.
Controlar la conversación es conseguir que, antes de que alguien más explique qué ocurrió, todos ya estén hablando desde la misma versión.
Y Gallardo ha demostrado que sabe comunicar. Eso también quedó claro durante el informe.
Hubo cifras, videos, obras, anuncios y una buena dosis de espectáculo. Porque si algo tiene la política moderna es que ya no basta con hacer el informe: hay que producirlo.
Y en medio de todo eso apareció también el 2027.
El gobernador habló de los ataques que, según dijo, han recibido las personas más cercanas a él y aseguró que disfrutará más ese año cuando derrote a sus adversarios.
Todavía falta para 2027, pero parece que la política potosina ya tiene la agenda separada.
Y eso también dice algo.
El Quinto Informe no solamente fue un recuento de cinco años. Fue una fotografía del momento político que vive San Luis Potosí.
Hay obras importantes. Hay inversiones millonarias. Hay proyectos que pueden cambiar la movilidad y la conectividad del estado.
También hay concentración política, una comunicación gubernamental muy presente y preguntas sobre la relación entre poder, municipios y apoyos.
Todo eso cabe en el mismo informe.
Por eso quizá la pregunta inicial necesita una pequeña corrección.
No se trata solamente de saber si en cinco años se hizo lo que no se hizo en 40.
También habría que preguntar qué se hizo, cómo se hizo, quién decidió hacerlo y qué papel juega la política en todo eso. Porque una carretera puede llevarnos de un lugar a otro. Un puente puede ahorrarnos media hora de tráfico. Pero ninguna obra pública puede responder, por sí sola, las preguntas incómodas de un gobierno.
Y así terminó el Quinto Informe: con obras, cifras, aplausos, promesas y una mirada puesta en 2027.
Un poco de gobierno, un poco de política y bastante espectáculo. Después de todo, en San Luis Potosí ya aprendimos que hasta para hablar de carreteras hay que saber tomar la curva.
Colaboración con: Plantoone
