Hay eventos políticos que se anuncian con anticipación y otros que se descubren por accidente. En mi caso, todo comenzó con una patrulla de la Guardia Civil Estatal que permaneció más de cuatro horas cuidando un toldo verde.
Sí, un toldo. No una sucursal bancaria, no una instalación estratégica, ni mucho menos un cargamento de oro. Un toldo verde.
La escena despertó mi curiosidad. Si un toldo merecía semejante vigilancia, seguramente algo importante estaba por ocurrir. Así que decidí acercarme para escuchar qué tenían que decir.
Al llegar encontré personal de distintas dependencias y personas con chalecos verdes preparando el terreno para recibir al gobernador Ricardo Gallardo Cardona. Todo parecía estar listo para la llegada del invitado principal, aunque los problemas de la colonia llevaban bastante más tiempo esperando atención.
Entre las conversaciones surgió un dato curioso: integrantes del propio equipo comentaban que sería la primera ocasión en que el gobernador pisaría aquella colonia.
Y vaya que había asuntos pendientes para estrenar la visita.
Los vecinos comenzaron a exponer sus problemas. Primero, los baches. La respuesta fue que eso le correspondía al municipio. Después, la recolección de basura. Otra vez, la responsabilidad municipal.
Hasta ese momento, la reunión parecía una clase intensiva sobre distribución de competencias gubernamentales. Los ciudadanos llegaban con problemas y salían aprendiendo a qué ventanilla debían dirigirse.
Pero el momento más interesante llegó con las ladrilleras.
Un representante de la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental pidió a los vecinos que elaboraran un documento donde identificaran las direcciones de los establecimientos.
En pocas palabras, los ciudadanos debían hacer una parte importante de la tarea. Solo faltó que les pidieran llevar una impresora, un escritorio y abrir una oficina de la dependencia en su propia casa.
Desde luego, identificar establecimientos puede ayudar a una autoridad a investigar. Lo cuestionable es que una petición de solución termine convirtiéndose en una nueva carga para quienes ya están padeciendo el problema.
Finalmente llegó el gobernador.
Como parte del discurso hubo señalamientos contra el Ayuntamiento. Nada demasiado sorprendente en una relación política donde las responsabilidades suelen viajar de una administración a otra con más facilidad que las soluciones.
Pero ocurrió algo interesante: cuando la conversación llegó al trabajo del Senado, el tono cambió. Ahí sí aparecieron los reconocimientos y los resultados que valía la pena presumir.
Y cuando Gallardo comenzaba a explicar las reformas que impulsaría la senadora Ruth González Silva, la transmisión de Facebook se interrumpió.
Desconozco si fue un problema técnico, de conexión o alguna otra circunstancia. Lo cierto es que quienes seguían la transmisión se quedaron con la explicación a medias.
La señal se fue, pero la pregunta quedó.
Es aquí donde el discurso de Gallardo cobra un sentido político interesante. Mientras los vecinos esperaban respuestas, el gobernador encontró espacio para destacar el trabajo de Ruth González, una figura que ya cuenta con una importante votación a su favor. ¿Simple reconocimiento a su labor legislativa o una manera de mantenerla presente en el escenario rumbo a 2027?
Para entenderlo, vale la pena revisar qué nos dicen las urnas de 2021 y 2024.
¿Qué nos dicen realmente los números electorales sobre el rumbo de San Luis Potosí en 2027?
2021: Gallardo ganó, pero tampoco fue una paliza electoral
Para comenzar, hay que regresar a 2021, cuando Ricardo Gallardo Cardona conquistó la gubernatura con la coalición integrada por el Partido Verde y el Partido del Trabajo.
De acuerdo con el cómputo reajustado, Gallardo obtuvo 452 mil 391 votos, mientras que Octavio Pedroza, respaldado por PAN, PRI, PRD y Conciencia Popular, consiguió 398 mil 304.
La diferencia fue de 54 mil 87 votos.
Suficientes para ganar, recibir la constancia y mudarse al despacho del Ejecutivo. Pero tampoco una distancia que permitiera afirmar que todos los potosinos habían decidido vestirse de verde.
Morena, con Mónica Rangel, obtuvo 138 mil 334 votos y quedó lejos de los dos principales contendientes.
La elección mostró que Gallardo tenía una estructura política importante y una candidatura capaz de reunir apoyos, pero también que existía un bloque opositor considerable.
De hecho, la distancia entre los dos primeros lugares fue de aproximadamente 4.5 puntos porcentuales sobre la votación total emitida.
No era una elección donde el segundo lugar hubiera desaparecido del mapa. Seguía ahí, con casi 400 mil votos.
Y eso es importante recordarlo, porque en política suele ocurrir algo curioso: después de ganar, algunos discursos convierten una ventaja electoral en una especie de propiedad permanente sobre el estado.
Pero los votos no vienen con escrituras.
2024: el Verde creció, Morena despertó y la oposición tuvo que sacar la calculadora
Tres años después, las elecciones de 2024 dejaron resultados interesantes.
Ruth González Silva, candidata del Partido Verde al Senado, obtuvo 481 mil 900 votos, de acuerdo con las cifras preliminares utilizadas para esta comparación.
Es decir, 29 mil 509 votos más que los obtenidos por Gallardo en la gubernatura de 2021.
Aquí hay un detalle: Gallardo había competido acompañado del PT, mientras que Ruth encabezó una candidatura del Verde.
La diferencia llama la atención, aunque sería un error presentarla como un crecimiento exacto del partido. Cambiaron la elección, los votantes que participaron, las candidaturas y las coaliciones.
Por su parte, PAN, PRI y PRD reunieron 315 mil 405 votos en la elección al Senado. Una cifra menor a los 398 mil 304 que había conseguido su coalición en 2021, cuando también participaba Conciencia Popular.
La diferencia es de 82 mil 899 votos.
Morena también mostró un cambio importante. Pasó de 138 mil 334 votos en la gubernatura de 2021 a 254 mil 833 en la elección al Senado de 2024.
Son 116 mil 499 votos adicionales.
Así que, mientras el Verde presumía resultados, Morena también tenía números para revisar y la oposición tradicional podía preguntarse dónde había quedado parte de la votación que reunió tres años antes.
Pero antes de repartir medallas o redactar actas de defunción política, hay que hacer una aclaración fundamental.
En cada elección cambia el número de personas que votan.
El efecto Ruth: ¿votaron por el Verde o por el apellido?
Aquí aparece el dato que, personalmente, considero más interesante.
En la elección al Senado de 2024, Ruth González obtuvo 481 mil 900 votos.
Sin embargo, en la elección de diputaciones locales del mismo año, el Partido Verde registró 339 mil 197 votos.
La diferencia fue de 142 mil 703 sufragios.
Y eso merece una reflexión.
¿Cómo explicar que una candidatura al Senado obtuviera una votación considerablemente mayor a la registrada por el mismo partido en las diputaciones locales?
Una posibilidad es el peso de la propia candidata. Otra, el voto diferenciado. También influyen las candidaturas distritales, las coaliciones y las condiciones particulares de cada contienda.
No podemos saber, únicamente con estos datos, cuántas personas votaron por Ruth González debido a su perfil personal y cuántas lo hicieron por identificación partidista.
Pero sí podemos decir algo: la votación de Ruth no fue idéntica a la que consiguió el Verde en las diputaciones locales.
Y ahí comienza la verdadera discusión.
Porque una cosa es tener un partido fuerte y otra es tener una figura que consiga atraer votos más allá de los resultados de ese partido en otras boletas.
Ruth González llegó al Senado con una votación que incluso superó la obtenida por Gallardo en 2021, aunque bajo circunstancias electorales distintas.
Por eso resulta políticamente interesante escuchar al gobernador destacar el trabajo legislativo de la senadora durante un encuentro vecinal.
Mientras los baches tenían dueño municipal, el Senado sí encontraba espacio en el discurso estatal.
Y es aquí donde aparece una pregunta que los números, por sí solos, no pueden responder: ¿cuánto del respaldo obtenido en 2024 podría mantenerse en una elección diferente, con otra participación ciudadana y otros adversarios?
El apellido tiene reconocimiento. El partido tiene estructura. Lo que falta por conocer es cómo se comportaría esa combinación en circunstancias nuevas.
Las alcaldías: donde los partidos descubren que el mapa no es de un solo color
Ahora bien, si alguien cree que los resultados estatales son suficientes para explicar todo San Luis Potosí, conviene revisar las elecciones municipales.
Tomemos cinco municipios: San Luis Potosí, Soledad de Graciano Sánchez, Ciudad Valles, Rioverde y Matehuala.
En los cinco casos, la fuerza política principal que ganó en 2021 volvió a ganar en 2024.
Pero no todas esas fuerzas fueron verdes.
- San Luis Potosí capital
Enrique Galindo ganó en 2021 con PAN, PRI y PRD, obteniendo 90 mil 636 votos, equivalentes al 42.6% en el registro preliminar utilizado.
En 2024 consiguió reelegirse y alcanzó el 47.32%. Un incremento de 4.72 puntos porcentuales.
Mientras a nivel estatal el Verde mostraba resultados importantes, en la capital la candidatura opositora aumentaba su porcentaje de votación.
Es un contraste interesante, especialmente cuando en los encuentros públicos las críticas al Ayuntamiento ocupan una parte del discurso.
Los señalamientos políticos pueden ser constantes, pero el resultado de 2024 muestra que una proporción mayor de los votos municipales fue para Galindo que en 2021.
- Soledad de Graciano Sánchez
En Soledad, Leonor Noyola ganó en 2021 con el PVEM y el PT, obteniendo 49 mil 359 votos, equivalentes al 48.1%. En 2024, Juan Manuel Navarro conservó la alcaldía para el Verde con el 48.64%.
Cambió la candidatura, pero el porcentaje prácticamente permaneció igual. Una diferencia de apenas 0.54 puntos porcentuales. Aquí el resultado es interesante porque muestra continuidad del bloque político pese al relevo de candidato.
- Ciudad Valles
David Medina ganó en 2021 con el 43.3% de los votos, respaldado por PVEM y PT. En 2024 logró reelegirse con una coalición que también incorporó a Morena, obteniendo el 43.16%. Es decir, pese a contar con una coalición ampliada, el porcentaje prácticamente no cambió. Una diferencia negativa de apenas 0.14 puntos porcentuales.
Esto no demuestra que Morena no aportara votos, pero sí deja claro que sumar partidos a una coalición no garantiza, por sí solo, un incremento visible en el porcentaje final.
- Rioverde
Arnulfo Urbiola ganó en 2021 y volvió a hacerlo en 2024 bajo las siglas del Verde. Para 2024, su porcentaje preliminar fue del 46.23%.
- Matehuala
En 2021, Iván Estrada ganó con PAN, PRI y PRD, alcanzando el 46.8% de la votación. En 2024, Raúl Ortega conservó la alcaldía para ese bloque político con el 50.11%.
Aquí, al igual que en la capital, la oposición tradicional consiguió conservar el gobierno municipal y aumentar su porcentaje. Por eso, cuando alguien asegura que el estado entero ya pertenece a un solo color, conviene mostrarle el mapa completo.
Los resultados municipales tienen una costumbre bastante incómoda para los discursos triunfalistas: no siempre coinciden con la narrativa estatal.
2027: el problema de creer que los votos se heredan
Llegamos finalmente a 2027. Los resultados de 2021 y 2024 permiten identificar tres elementos importantes.
El Verde cuenta con una estructura que ha obtenido votaciones significativas en elecciones estatales y municipales. Morena registró una votación mayor en 2024 que en la gubernatura de 2021, mientras PAN y PRI conservaron gobiernos municipales relevantes, particularmente en la capital y Matehuala. Pero hay una diferencia enorme entre reconocer esos antecedentes y asegurar quién ganará la siguiente elección.
Y en el caso de Ruth González, el resultado del Senado plantea una interrogante especial: ¿el respaldo de 2024 respondió principalmente a su candidatura, a la estructura del Verde, a la influencia política del gobierno estatal o a una combinación de esos factores?
No hay una respuesta definitiva con los datos disponibles.
Entre el toldo, los aplausos y el piso parejo
Después de revisar los números, regreso a aquella patrulla que pasó más de cuatro horas cuidando un toldo verde.
Los vecinos llegaron con problemas de baches, basura y ladrilleras. Las respuestas apuntaban al municipio o a nuevos trámites. Pero cuando llegó el momento de hablar del Senado, ahí sí hubo tiempo para presumir resultados.
Y aquí surge una pregunta: ¿desde cuándo un encuentro gubernamental para atender las necesidades de una colonia también sirve para destacar las virtudes de una figura política?
