Las obras de construcción del Tren México-Querétaro dejaron al descubierto vestigios de un antiguo asentamiento en las inmediaciones de la terminal Buenavista, en la Ciudad de México, donde especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) localizaron restos humanos y materiales arqueológicos que podrían corresponder a un osario prehispánico.
El hallazgo se produjo durante las excavaciones, a aproximadamente 1.40 metros de profundidad. En el sitio se han contabilizado nueve osamentas, además de cinco mandíbulas y diversos fragmentos óseos, entre ellos costillas y otros restos que actualmente son objeto de análisis por parte de los especialistas.
De acuerdo con los primeros registros, algunos de los cráneos presentan modificaciones intencionales, una característica que podría aportar información sobre las prácticas culturales de las poblaciones que habitaron esta zona hace varios siglos.
Los materiales recuperados no se limitan a restos humanos. También fueron identificados fragmentos de cerámica y piezas líticas, elementos que permitirán ampliar el conocimiento sobre las actividades y formas de vida de los antiguos habitantes del lugar.
Las primeras estimaciones apuntan a que los vestigios podrían tener hasta 800 años de antigüedad. Sin embargo, será el trabajo de investigación arqueológica el que permita establecer con mayor precisión su temporalidad, origen y posible función dentro del asentamiento.
El descubrimiento representa un nuevo registro arqueológico en una zona que actualmente forma parte de uno de los proyectos ferroviarios de infraestructura más importantes del país, por lo que las labores de supervisión y recuperación de materiales permitirán documentar los vestigios antes de que continúen los trabajos de construcción.
