“Denle hasta que truenen”, es la instrucción que, de acuerdo con testimonios recabados por este medio, reciben conductores de pipas cuando reportan fallas mecánicas en sus unidades.
El pasado martes 24 de agosto, una pipa que presuntamente presentaba problemas en el sistema de frenos se impactó contra cinco vehículos. El incidente no dejó personas con lesiones graves, aunque sí generó daños materiales y movilización de cuerpos de auxilio.
Según la información compartida, las unidades involucradas en el servicio no son en su mayoría propiedad del organismo operador Interapas, sino que son rentadas a un proveedor externo, encargado del mantenimiento mecánico.
Las fuentes consultadas señalan que el organismo no cuenta con un control directo sobre las condiciones físicas en las que operan todas las unidades arrendadas. Asimismo, conductores refieren que, aun cuando reportan fallas mecánicas, se les indica continuar con el servicio hasta que la unidad quede fuera de operación.
El accidente del 24 de agosto reabre el debate sobre los protocolos de supervisión, mantenimiento y operación de vehículos destinados al servicio público, así como sobre los mecanismos de seguimiento a los reportes realizados por los operadores.
