El actor canadiense Jim Carrey volvió a acaparar titulares esta semana tras su sorpresiva aparición en la edición 51 de los Premios César, celebrados en París el pasado 26 de febrero de 2026. La estrella de Hollywood fue reconocida con un César honorífico por su trayectoria cinematográfica, en una ceremonia que celebró su influencia en la comedia y el cine internacional.
Carrey, recordado por clásicos como The Mask, The Truman Show y Eternal Sunshine of the Spotless Mind, ofreció un discurso en francés que fue bien recibido por el público asistente. Sin embargo, más allá del homenaje, lo que rápidamente se volvió tendencia en redes sociales fue su apariencia física.
Usuarios en distintas plataformas señalaron que el actor lucía “irreconocible”, con un rostro visiblemente distinto al que el público recordaba de sus últimas apariciones públicas. Algunos comentarios mencionaban un aparente aumento de volumen facial, mientras que otros apuntaban a cambios en su cabello y expresión.
Las reacciones no tardaron en escalar. Entre teorías sobre posibles procedimientos estéticos y especulaciones más extremas (como la idea infundada de que podría tratarse de un doble o un “reemplazo”), la conversación digital se desvió del reconocimiento artístico hacia debates sobre su identidad.
En los últimos años, Carrey ha mantenido un perfil más bajo, centrado en proyectos selectivos y en su faceta artística como pintor. Su reaparición en Francia marcó uno de sus eventos públicos más destacados en tiempos recientes, reavivando tanto el interés por su carrera como el debate en redes.
