La protesta comenzó frente al Palacio Municipal, donde habitantes de distintas localidades reclamaron al alcalde David Armando Medina Salazar por la falta de suministro. Posteriormente, los inconformes trasladaron sus cartulinas hasta el evento oficial del gobernador, buscando hacer visible su inconformidad ante las autoridades estatales.
Entre las comunidades afectadas se encuentran La Pila, El Tamarindo y El Carrizal, donde los habitantes aseguran que la problemática persiste desde hace meses. En el caso de El Carrizal, denunciaron que llevan alrededor de tres meses sin contar con agua de manera regular.
Con cartulinas y consignas, los manifestantes dejaron claro que el envío de pipas ya no representa una respuesta suficiente ante la dimensión del problema.
“No más pipas de agua, queremos solución a nuestro problema”.
El reclamo contrasta con el discurso de modernización e infraestructura que acompañó el arranque de la Red Metro. Mientras en el evento oficial se destacaban nuevas obras y proyectos para la región Huasteca, las comunidades afectadas colocaron sobre la mesa una problemática mucho más básica: contar con agua para sus actividades cotidianas.
El suministro mediante pipas puede representar una medida temporal para enfrentar la emergencia, pero difícilmente resuelve las causas de fondo cuando el desabasto se prolonga durante semanas o meses.
La protesta también vuelve a poner bajo cuestionamiento la capacidad de las autoridades para atender una crisis que no es nueva. Para las familias afectadas, los anuncios de infraestructura pierden fuerza cuando continúan enfrentando la falta del vital líquido.
