Por segunda ocasión, más de 200 diputados federales estuvieron ausentes en una jornada clave para el país. La sesión tenía en agenda la votación de una propuesta que busca garantizar por ley dos días de descanso semanal para los trabajadores mexicanos.
La incongruencia ha sido señalada por distintos sectores sociales: los legisladores faltan a sus funciones aun cuando el calendario oficial contempla sesiones únicamente dos días por semana durante aproximadamente siete meses al año.
Mientras millones de mexicanos cumplen jornadas laborales extensas con un solo día de descanso obligatorio, en el recinto legislativo no se logró reunir la participación completa para debatir y aprobar un derecho considerado elemental en muchas economías modernas.
La discusión sobre ampliar el descanso semanal toca temas de productividad, salud mental y calidad de vida. Sin embargo, la inasistencia de un número considerable de representantes populares opacó el debate y abrió nuevamente la conversación sobre disciplina parlamentaria, compromiso institucional y rendición de cuentas.
El contraste entre la exigencia social de mejores condiciones laborales y la falta de asistencia en el Congreso coloca bajo escrutinio el papel de quienes tienen en sus manos la aprobación de reformas clave para la vida laboral del país.
