Mientras comerciantes de la Feria Nacional Potosina (FENAPO) denuncian presuntos abusos, retiro de espacios previamente pagados y decomiso de mercancía, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona ha optado por mantener silencio sobre las acusaciones y concentrar su agenda pública en la promoción de los espectáculos de la propia feria.
De acuerdo con testimonios de comerciantes afectados, inspectores del área de Comercio de la FENAPO estarían retirando a vendedores de espacios que, aseguran, fueron previamente autorizados y pagados ante las oficinas de la feria.
Uno de los afectados denunció que nuevamente fueron desplazados pese a contar con permisos en mano.
“Nos quitaron de un lugar que ya nos habían autorizado en oficinas en la Fenapo con permiso en mano y todo”, señalaron.
El caso de un comerciante dedicado a la venta de aguas frescas refleja la gravedad de la situación. Según su testimonio, más de 10 inspectores participaron en el retiro de su puesto, aun cuando la licencia correspondiente ya había sido pagada.
“Utilizaron más de 10 inspectores para quitar mi puesto de aguas frescas, la licencia ya está pagada pero no me dejan trabajar desde el viernes”, denunció.
Los afectados aseguran que el conflicto no se habría limitado al retiro de sus espacios, pues también reportan el aseguramiento de mercancía y del dinero que habían conseguido mediante ventas intermitentes.
El reclamo adquiere mayor relevancia debido a que, según los propios vendedores, ya acudieron a las oficinas de la FENAPO en busca de una solución, pero hasta el momento no habrían recibido respuesta.
“Nadie nos ayuda ni nos escucha”, es la queja que resume el sentir de los comerciantes.
Y mientras estas denuncias comienzan a hacerse públicas, el gobernador Ricardo Gallardo no ha emitido hasta el momento un posicionamiento público para explicar qué está ocurriendo con los comerciantes o si habrá una investigación sobre los señalamientos contra los inspectores de la feria.
Por el contrario, este martes la comunicación del mandatario estatal se ha enfocado en promover uno de los espectáculos programados en el Teatro del Pueblo, relacionado con influencers.
La diferencia resulta difícil de ignorar: mientras algunos comerciantes aseguran estar perdiendo mercancía, dinero y días de trabajo pese a haber pagado por sus espacios, desde el gobierno estatal se mantiene el discurso festivo y promocional de la FENAPO.
La feria puede presumirse por sus artistas, sus espectáculos y sus cifras de asistencia, pero también debería responder por quienes pagaron por trabajar dentro de ella.
Hasta ahora, las denuncias de los comerciantes dejan una pregunta sobre la mesa: ¿quién va a responder por ellos?
