Tras varias semanas de especulación, autoridades federales confirmaron que el derrame de petróleo registrado en el Golfo de México desde febrero se originó en infraestructura operada por Petróleos Mexicanos (Pemex).
El incidente ha generado afectaciones ambientales en zonas costeras, impactando ecosistemas marinos y actividades económicas como la pesca y el turismo en distintas entidades.
Asimismo, se informó que ya se han tomado medidas administrativas, incluyendo la remoción de algunos funcionarios relacionados con la operación de las instalaciones.
Especialistas han señalado la necesidad de fortalecer los protocolos de mantenimiento y supervisión para evitar futuros incidentes de este tipo.
