El discurso de ruptura con la llamada “maldita herencia” volvió al centro del debate político en San Luis Potosí luego de que José Luis Mejía López, exdirigente municipal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), fuera designado como nuevo director general de los Parques Tangamanga.
El nombramiento ocurre apenas días después de que Mejía López anunciara su salida del PRI y su renuncia a la dirigencia municipal del partido, argumentando que se trató de una decisión personal.
Su incorporación al Gobierno Estatal generó cuestionamientos debido al contexto que rodeó su salida del partido tricolor. Previamente, el exdirigente priista fue señalado tras la difusión de imágenes en redes sociales donde apareció en actividades relacionadas con la entrega de apoyos sociales vinculados a la Secretaría de Desarrollo Social y Regional (Sedesore), dependencia asociada a la administración estatal.
Dichas imágenes provocaron críticas al interior del PRI y posteriormente derivaron en su salida de la dirigencia municipal, mientras que semanas después terminó incorporándose a una posición dentro del gobierno encabezado por Ricardo Gallardo Cardona.
El caso abrió una discusión sobre los criterios utilizados para asignar cargos públicos, especialmente porque la administración estatal ha construido parte de su discurso político alrededor de la separación de los partidos tradicionales, principalmente PRI y PAN, a los que ha identificado dentro del concepto de “la maldita herencia”.
Ante este escenario, críticos del gobierno han cuestionado si la llegada de Mejía López responde únicamente a su experiencia y capacidad para administrar los Parques Tangamanga, o si representa un acercamiento político derivado de su participación en actividades relacionadas con apoyos vinculados al Partido Verde, fuerza política encabezada en la entidad por el gobernador.
Hasta ahora, no existe una postura oficial que relacione el nombramiento con dichos señalamientos. El Gobierno Estatal ha informado que la responsabilidad del nuevo titular será continuar con las labores de mantenimiento, operación y mejora de estos espacios públicos.
La llegada de Mejía López vuelve a poner sobre la mesa una pregunta recurrente dentro de la política potosina: si la incorporación de antiguos cuadros partidistas representa una apertura hacia perfiles con experiencia o una contradicción frente al discurso de renovación que ha impulsado el actual gobierno.
