El peso mexicano mantiene una de sus mejores rachas de los últimos años frente al dólar estadounidense, al ubicarse este jueves 28 de mayo en niveles cercanos a los 17.3 pesos por unidad, consolidándose como una de las monedas emergentes con mejor desempeño durante 2026.
Durante las operaciones de este jueves, el tipo de cambio se movió en un rango aproximado de entre 17.32 y 17.40 pesos por dólar, reflejando un comportamiento estable pese a la incertidumbre que prevalece en los mercados internacionales.
Especialistas atribuyen la fortaleza de la moneda mexicana a diversos factores, entre ellos las elevadas tasas de interés mantenidas por el Banco de México, el flujo constante de remesas provenientes de Estados Unidos y la llegada de inversiones asociadas al fenómeno de relocalización de empresas o nearshoring.
Otro elemento que ha favorecido al peso es el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos, situación que continúa atrayendo capitales extranjeros hacia instrumentos financieros mexicanos. Esta estrategia, conocida en los mercados como carry trade, ha contribuido a incrementar la demanda de pesos y fortalecer su cotización.
La estabilidad cambiaria actual contrasta con los episodios de volatilidad registrados en años anteriores. Incluso, durante las últimas semanas el dólar se ha mantenido lejos de los niveles superiores a los 18 pesos observados a principios de año, mientras que en febrero llegó a registrarse una cotización cercana a los 17.10 pesos, uno de los niveles más bajos de 2026.
Analistas consideran que un peso fuerte genera beneficios para consumidores e importadores, al reducir presiones inflacionarias y abaratar productos adquiridos en el extranjero. Sin embargo, también advierten que una moneda demasiado apreciada puede representar desafíos para sectores exportadores, turísticos y receptores de remesas, cuyos ingresos se calculan en dólares.
Aunque las perspectivas para el peso continúan siendo favorables, expertos señalan que el comportamiento del mercado seguirá dependiendo de factores externos como las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos, la evolución de la economía global y las negociaciones comerciales relacionadas con la revisión del T-MEC.
Por ahora, la moneda mexicana mantiene una posición sólida y continúa figurando entre las divisas de mercados emergentes con mejor desempeño durante el presente año.
