La salida de Mario García Valdez de la Secretaría de Cultura de San Luis Potosí parece cerrar una gestión marcada más por cuestionamientos, desgaste político y escasos resultados que por avances relevantes para el sector cultural del estado.
Aunque el gobierno estatal aún no ha formalizado completamente todos los cambios dentro del gabinete, ya trascendió que el exfuncionario dejará Cultura para asumir la titularidad de la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco), movimiento que ha generado críticas y señalamientos de contradicción política.
Y es que García Valdez representa precisamente a uno de los perfiles ligados a la llamada “maldita herencia”, término utilizado constantemente por la actual administración estatal para referirse a gobiernos pasados y a las viejas estructuras políticas que, aseguran, dañaron a San Luis Potosí durante años.
Sin embargo, pese a ese discurso de ruptura con el pasado, Mario García no solo permaneció dentro del gobierno gallardista, sino que ahora será reubicado en una de las áreas estratégicas del gabinete estatal, situación que para diversos sectores políticos y ciudadanos contradice el mensaje de renovación que impulsa el actual gobierno.
La inconformidad también se alimenta del balance que deja su paso por la Secretaría de Cultura, una dependencia que durante los últimos meses fue señalada por la falta de proyectos de alto impacto, limitada presencia estatal y poca cercanía con la comunidad artística.
Desde su llegada al cargo en octubre de 2023, García Valdez arribó con experiencia política y académica como exrector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y exalcalde de la capital. No obstante, las expectativas iniciales terminaron diluyéndose ante una gestión considerada gris por integrantes del sector cultural.
Artistas, promotores y gestores culturales criticaron constantemente la ausencia de nuevos programas relevantes, la poca descentralización de actividades hacia municipios fuera de la capital y la falta de impulso a espacios culturales emblemáticos.
La salida de García Valdez, lejos de interpretarse como una consecuencia política por los pobres resultados obtenidos, ha sido vista por algunos sectores como un “premio” dentro del gabinete estatal al ser colocado ahora al frente de Desarrollo Económico.
