Alrededor de 600 recolectores de basura exigen a la Secretaría de Ecología la creación de un proyecto formal y definitivo que destine un espacio adecuado para la descarga de residuos.
Los afectados afirman comprender las molestias y demandas de la ciudadanía ante esta situación, pero recalcan que requieren de un plan claro para poder trabajar con tranquilidad, ya que la incertidumbre actual frena por completo sus actividades diarias.
La problemática se originó tras el cierre intempestivo del tiradero en El Zapote, sitio donde el gremio realizaba habitualmente sus labores. A partir de ese momento, la Dirección de Ecología instruyó su traslado hacia Valle de la Palma, donde los propios vecinos impidieron la tirada de desechos.
La situción se volvió a repetir cuando fueron canalizados hacia Cándido Navarro, punto en el que el conflicto escaló violentamente cuando un grupo de campesinos retuvo y agredió a varios trabajadores, detonando movilizaciones y bloqueos en el sector de La Virgen como medida de protesta.
Aunque llevan platicando con las autoridades desde el miércoles, los recolectores señalan que no les han dado una respuesta clara. La Dirección de Ecología prometió enviarles contenedores para vaciar sus camiones llenos de basura, pero aseguran que “todo se queda en puras promesas y soluciones a medias”.
