Tratarlos como si no entendieran o ignorar sus opiniones son costumbres muy comunes que dañan la autonomía de las niñas, niños, adolescentes y personas adultas mayores. Así lo advirtió Nashieli Ramírez Hernández, especialista con más de 40 años en la defensa de los derechos humanos, quien hizo un llamado urgente a reconocer que ambos grupos son personas con plena capacidad de decidir y hablar por sí mismas.
Durante su participación en un evento de capacitación, la experta detalló que las vulneraciones cambian según la etapa de la vida. En la infancia y adolescencia predomina el adultocentrismo, una práctica donde se asume que las opiniones de los menores valen menos que las de los adultos. Por otro lado, en la vejez es frecuente la infantilización y el edadismo, donde otras personas toman decisiones por los adultos mayores asumiendo de manera equivocada que ya no pueden valerse por sí mismos.
Frente a esta situación, la defensora aclaró que proteger a la infancia y a las personas mayores no significa actuar en su lugar ni sustituir su voluntad. Por el contrario, el verdadero respeto consiste en escuchar activamente sus puntos de vista, garantizar su libertad de elección y crear un entorno favorable para que ejerzan sus derechos plenamente, adaptándose a las necesidades reales de cada edad.
Estas declaraciones se dieron en el marco del Diplomado “Derechos Humanos en la Vida Cotidiana para el Servicio Público”. La actividad formativa fue organizada por la Comisión Estatal de Derechos Humanos de San Luis Potosí, en colaboración con la Oficialía Mayor del Gobierno del Estado y la Casa de los Saberes Jurídicos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
